|
|
Vladimir Rodríguez Maestro coreógrafo y bailarín
El 29 de Abril de 2008, en el estudio del artista, sostuvimos una charla con él alrededor de su proceso creador, desde las intuiciones infantiles remotas; del contexto en el que fue identificando su vocación de bailarín y de coreógrafo; de la proyección educativa y cultural que a su modo de ver tienen la danza. Editamos aquí esta maravillosa conversación que da valiosas herramientas formativas y pedagógicas a los maestros de danza. · Se contempla... se conciben ideas · Hacer la obra o transformación simbólica · Reflexión analítica, decisiones, significados que se forjan · Proyección cultural del trabajo Se contempla … se conciben ideas "Era muy difícil saber lo que yo quería hacer" Cuando niño no tenía ningún fermento evidente relacionado con lo que terminé haciendo, es decir, nunca fui un niño bailarín ni nada de eso, pero sí tenía mucha disposición a moverme, era muy inquieto. Me gustaba trepar cosas, saltar, correr. Tenía cierta necesidad de detonar energía, y esa podía ser una característica que ahora puedo detectar al verme en retrospectiva. Originalmente mi mamá, que es docente, me decía que era muy difícil deducir lo que yo quería hacer. Hice de todo un poco. Fui un futbolista dedicado y en el deporte me empecé a dar cuenta que había cosas que me gustaban más que otras; me gustaba ser arquero, quería tapar, porque tenía destrezas muy específicas: podías volar por los aires y alargar el cuerpo. Ya en la adolescencia cuando jugaba voleibol, me gustaba saltar y toda la sensación de suspensión. Los compañeros me decían “usted se ve muy bien cuando juega esto. ¡Lástima que sea tan malo!”… pero en la imagen yo tenía mucho estilo.Dibujé cantidades … La corporeidad tenía resonancia para mí Fui un cultor de todo tipo de lenguajes del comic, del manga…. De pequeño dibujé cantidades, especialmente cuerpos, y trataba de hacerlos en movimiento, que no es fácil. Era aficionado a Mazinger Z, como todo el mundo. Aprendí muchísimo de ese dibujo, procuraba imitarlo en el papel con gran imaginario mío, siempre con cuerpos en movimiento... Eran batallas, saltos…. en esos dibujos la corporeidad tenía resonancia para mí… Cuando salí de la escuela, estudié en el Instituto Técnico Francisco José de Caldas. Salí con el titulo de dibujante técnico y quise seguir estudiando diseño grafico. Además me gustaba trabajar la mano de obra dura, que también forma al técnico: fundición, mecánica, carpintería.
Folclor, el valor de la colectividad, la técnica En el grupo de folclor viví cómo la danza es también una relación de colectividad y esto fue de mucho valor para mí. Me enfrenté además por primera vez a la técnica, para mí lo corporal hasta entonces era sólo intuitivo, y en la danza folclórica encontré una relación directa con la fiesta, con la tradición de la fiesta, con aprender esquemas de movimientos o formalidades del espacio. Por primera vez se instala la técnica en mi ser corporal y me doy cuenta que tenía dificultades para desarrollarla, pero también aprendo que es una condición del grupo y para el colectivo tenía que hacerlo o si no, no podía pertenecer. El grupo de folclor de la Universidad venía de la escuela de Jacinto Jaramillo, uno de los maestros del folclor colombiano, ex alumno de una alumna de Isadora Duncan y nos traía esta información directa a Colombia. Toda esa raigambre, esa herencia, estaba aún en ese grupo en los noventa. Yo jamás había hecho técnica, no sabía nada de eso, y entré a hacer “Duncan”, danza moderna. Evidentemente ni sabía cuál era la danza moderna ni la contemporánea ni cuáles eran las diferencias. Y cuando empecé a conocerlas, vi que había un lenguaje contrapuesto que yo no entendía, pero que imaginaba. La danza moderna tiene el espíritu de la danza contemporánea. La Técnica Duncan está codificada totalmente, con marchas y nombres específicos, unos descensos al piso con unos nombres relacionados con la mitología griega. Bailábamos con túnicas. Era la técnica original, un poco criolla. Reconozco cosas que además gané, que no fueron gratuitas, estaba en el 2000 y tuve más inquietudes por el trabajo del espacio, el movimiento, el arte de la coreografía en general, decidí hacer creaciones, coreografiar cosas, sin saber, con ignorancia. Hacía cosas muy cortas.El baile por el baile mismo En esa época yo tenía un apetito por la rumba, así… abierto. No sabía cómo explicar que me iba a la rumba, no para tomar, lo que me gustaba era irme a bailar; era un momento de liberación y en ese momento de desinhibición de la danza me daba cuenta que podía hacer cosas que no sabía que podía hacer…que no eran del cotidiano. Empecé con los primeros trabajos, conformamos un trío con Ángela Bello y Olga Lucia Cruz, era un trabajo de imitación de Michael Jackson, entonces nos vestimos, hicimos la coreografía, y cogíamos los videos y los calcábamos, sólo faltaba el papel mantequilla. La presentamos en la Universidad, y coincidimos con Miguel Ortega, otro compañero que era bailarín de hip hop, un muchacho con una creatividad bien particular. Él ahora hace danza contemporánea en Francia, baila con la compañía de Paul Frenak, que es un coreógrafo húngaro.
Empiezo a crear cuando afirmo el cuerpo que tengo para trabajar, eso no me sucedió inmediatamente porque la escuela te enseña un montón de frustraciones. La escuela te dice más a dónde no vas a llegar y eso te dirige. Entonces me empecé a alejar de los lenguajes ortodoxos, me di cuenta que ni bailarín clásico ni moderno iba a ser. Me dedico a potenciar lo que creía que era posible. En respuesta a esa situación, que me anulaba como bailarín, empecé a aprovechar los huecos en el programa de la Escuela, y me iba a trabajar, ponía una música y me ponía a asociar, por ejemplo, mi rodilla con mi codo, y si camino así… es decir, puras especulaciones. Me dejaba ir por la música, me dejaba influenciar directamente, tenía categorías de movimientos, podía jugar con dinámicas. … Mi relación con el espacio es muy aguda, tengo una sensibilidad, sé cómo las partes de mi cuerpo son satélites que me están enviando un montón de datos y sé cómo tengo gran velocidad para capturar esa información Haciendo lo mío, me di cuenta que tenía una meta que estaba en la tarea misma, y en ese momento comenzaba a resolverla desde la coreografía; la coreografía misma me insinuaba tareas. ,Empezaba un movimiento por un costado, por ejemplo, y resulta que tenía algún movimiento sobre mis pies, y trataba de buscar una solución, poner los pies por otro lado o lo que fuera, y después de esa tarea encontraba otra. Había unas sesiones de trabajo complejísimas, difíciles de componer. Como Charles Vodoz decía, la coreografía es una aventura, sobre todo porque el mismo material es una manera de hablar de ella. Contemplo… conciboA través del ritmo sé que mi cuerpo entiende las cosas. Hice muchísimo Graham en la escuela, tenía mucha disciplina pero sentía que mi cuerpo estaba en contradicción profunda con esto, tenía una obstrucción gigantesca, efectivamente tenía mucho conflicto con la danza moderna. Conocí el release y con él empecé a avanzar a mucha más velocidad, conocí el piso, y empecé a especializarme en esa dirección porque vi que tenía más habilidades por ahí. A mí no me interesaba contar nada y rechazaba a la gente que quería contar cosas, porque me parecía que el movimiento eran tan justificado por sí solo, tan legítimo, que yo quería hacer eso y no ir más allá. ¿De dónde viene el origen de todo esto? Es el cuerpo que se legitima. Yo sentía que era suficiente, ¿Por qué debía darle a mis montajes ciertas trascendentalidades que pertenecen al orden de lo racional? En esa época, hace 5 años, fundamos la compañía Cortocinesis y empezamos a lanzar los proyectos formales y a generar un sistema de entrenamiento sobre lo que íbamos a bailar. Con el tiempo, resulté diseñando un programa de entrenamiento para mí mismo y para las primeras personas con las que trabajé. Soy diseñador de espacios En esa etapa, más que ahora, tenía un deseo inmenso de diseñar y tenía capacidad desde muy pelao para diseñar el espacio, movimientos, frases de movimientos con mucha velocidad y frases interesantes en movimientos. Yo decía “esto me pertenece” , “sólo quiero hablar de esto”. Veía muchas tareas en mis coreografías, podía ser que abandonara el trabajo porque no tenía la voluntad de continuar, pero a veces me enfrascaba en una sola cosa y duraba horas resolviéndola. Por ejemplo, cómo pasar una pierna, algo simple, pero sabía que ahí había algo para descubrir. También me empecé a dar cuenta que una de las soluciones era el abandono, porque es de su naturaleza también. Empecé a crear un solo e invité a Ángela a hacerlo. Fue la primera vez que hice un trabajo, que tenía una referencia, una lineatura y un diseño específico, y veo que efectivamente sí soy diseñador, sólo que no soy diseñador de dos dimensiones o de realidades virtuales, sino de espacios. La coreografía es un acto de descubrimiento, de investigación Empecé a hacer trabajos, bocetos de posibles construcciones coreográficas. Empecé a calmar el virtuosismo como categoría estética y a dejar que fuera más la construcción de una práctica que me diera elementos. Pasaba muchas horas encerrado solo y esos momentos libres eran para mí de construcción, aprendía variaciones, las aplicaba tenía capacidad para repetirlas. Poco a poco, me di cuenta que me estaba volviendo coreógrafo; que estaba aprendiendo a escribir coreografías: empecé a hacer mis primeros trazos. En esa época tenía un estilo para escribir y también una convicción profunda. La coreografía es un acto de descubrimiento, de investigación. A la danza la volví mía, no dejé que la danza me indicara paradigmas… yo soy yo cuanto más me parezco a lo que soné de mí mismo, como decía Almodóvar en Todo sobre mi madre: cuando usted se sueña suéñese usted. Yo siento que tengo una manera de bailar. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||