
Clarita Gómez |

Esta convocatoria se hace en conmemoración de la destacada sicoanalistas infantil Clarita Gómez de Melo, entusiasta defensora de los derechos de los niños, quien con su actitud juguetona, amorosa e inteligente contribuyó a que cientos de ellos vivieran una vida afectiva más feliz. Su hijo Francisco y sus amigos admiramos el espíritu irreverente y crítico con que llamó la atención a nuestra sociedad sobre la urgencia de recibir a los menores, recién llegados al mundo adulto, con amor y respeto, para hacer efectivo el sueño de una sociedad más justa y democrática; con menos “violencia abierta y violencia imperceptible”
Clarita Gómez, oriunda de Medellín, se licenció y doctoró en Filosofía en la Universidad Pontificia Bolivariana de ésta ciudad, donde fue profesora. Fundó y fue docente de la Universidad Autónoma Latinoamericana. Estudió psicoanálisis durante cuatro años en Estocolmo. Trabajó en la Clínica Psicoanalítica de Peña Retama de Madrid y fue recibida en la Asociación Sicoanalítica Española. Obtuvo una beca del gobierno británico para especializarse en psicoanálisis infantil con Anna Freud y Donald Meltzer en la Clínica Tavistock, de Londres.
Trabajó varios años con niños y adolescentes en Cali y los últimos veinte años en Bogotá, logrando resultados admirables. Consideró que el juego y la creación artística actúan significativamente en la formación de niños y niñas imaginativos, inteligentes, emocionalmente maduros.
Dirigió tesis de grado, asesoró proyectos pedagógicos y fue jurado del premio Alejandro Ángel Escobar.
Sus dotes musicales la llevaron a estudiar piano con Teresita Gómez y a ser flautista del conjunto Pro Música Antigua de Medellín.
De sus trabajos investigativos quedan las publicaciones: Cantaleta sobre Blanca Nieves y otros textos enanos, con artículos sobre el juego, la violencia intrafamiliar y otros aspectos de la experiencia formativa de los niños. Además, el librito póstumo educación sin violencia y otros textos III recoge observaciones suyas de carácter pedagógico para ayudar a padres, madres y maestros en la crianza sana de los niños, teniendo en cuenta el contexto de violencia en que vivimos.
Desde el año 2000 hasta su muerte en agosto del 2002, sostuvo en el diario El Tiempo su columna quincenal Colombia en el diván, hoy publicada en un texto con el mismo nombre, en la que siempre abordó temas relacionados con la necesidad de una educación de calidad para nuestra infancia y juventud, como la única solución para superar la violencia que vivimos. |